Hace unos dias salió una noticia muy interesante, donde la mega empresa farmacéutica BAYER decidió llegar a un acuerdo con todas las familias victimas del glisofato en EEUU, que se conoce con el nombre comercial de Roundup.
He leído notas criticando a las víctimas por aceptar el acuerdo. Muchas veces tenemos esa mala costumbre de señalar negativamente el derecho de una victima de recibir una indemnización por el daño que ocasiona una multinacional o el Estado. Creo firmemente que las victimas tiene el derecho de poder reclamar judicialmente el daño que sufrieron, no tenemos que juzgar a las personas sino amarlas.
Con este acuerdo la multinacional BAYER quiere terminar los juicios en los Estados Unidos y cerrar la discusión de los efectos que produce la utilización del glisofato en la tierra y en las personas. La multinacional logro el apoyo del gobierno de los Estados Unidos para no categorizar al glisofato como cancerígeno, en contradicción a las primeras sentencias en California que demostraron la relacion de causalidad entre el herbicida y el cáncer ocasionado a la persona.
En nuestro país, a diferencia de los Estados Unidos donde la multinacional paga indemnizaciones, acá inicia juicios intimidatorio a fin de acallar las voces disconforme, por ejemplo, el juicio iniciado de Monsanto contra el municipio de Rio Cuarto, entre otros
El debate de la utilización del glisofato está instalado sólo aguarda a que legisladores nacionales tomen valor y debatan el tema en profundidad teniendo en cuenta lo determinado por la Organización Mundial de la Salud, los países en donde lo han prohibido, los juicios condenatorios contra el herbicida que ya tuvo lugar en EEUU y la experiencia locales de nuestro país.
Porque otra agricultura es posible.
La lucha es colectiva, no individual.
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