ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
En mi niñez, mis amados compañeros de primaria me bautizaron con el sobrenombre de huesitos por mi delgadez, yo sentía mucha vergüenza, quería ser más gorda. Recuerdo que tenía 8 años, como explicar a mis compañeros que en mi familia teníamos lo mínimo para alimentarnos en muchas ocasiones cenamos arroz con leche y mi mama estaba todo el día trabajando, tratando de conseguir con mucho esfuerzo el dinero para mantenernos.
En mi niñez, mis amados compañeros de primaria me bautizaron con el sobrenombre de huesitos por mi delgadez, yo sentía mucha vergüenza, quería ser más gorda. Recuerdo que tenía 8 años, como explicar a mis compañeros que en mi familia teníamos lo mínimo para alimentarnos en muchas ocasiones cenamos arroz con leche y mi mama estaba todo el día trabajando, tratando de conseguir con mucho esfuerzo el dinero para mantenernos.
Mi mamá costurera, un oficio negrero,
trabajaba en casa para cuidarnos. Yo la veia todo el día en su máquina de
coser. Los empleadores que tuvo ninguno registro la relación de
trabajo durante mi niñez, y mi pobre madre ignoraba que podía reclamar sus derechos
. Ella trabajaba a veces de sol a sol para entregar su trabajo y cobrar,
porque sin esa plata no comíamos.
Es increíble como un apodo te marca
en la vida, en mi caso omití al espejo.
Para mí la delgadez se convirtió
sinónimo de pobreza. Los contextos determinan a la persona que somos, por eso
no debemos criticar al otro sino ponernos en su lugar.
Pero la vida transcurrió y aspire a
formar parte de la clase media de mi sociedad. Empecé a disfrutar de mi vida
burguesa y aproveche ser extremadamente flaca para comer de todo y en todo
tiempo.
Recién con mi primer embarazo
pase a la etapa de estar con sobrepeso. El peor momento del sobrepeso, fue
darme cuenta que por el roce de los
muslos gordos se me lastimaba la piel y con el paso del tiempo el cuerpo asimila su nuevo estado.
Hoy con 24 kilos menos, no soy
flaca pero tampoco tengo sobrepeso y denoto que la sociedad
tiene un falso debate sobre el tema del peso, las dietas y como nos
alimentamos. Las falsedades sobre nuestro cuerpo nos mete entre la espada
y la pared.
No es cierto que para ser bellas hay
que tener las medidas 90, 60, 90, muchas de las modelos para llegar a esas medidas
tienen problema alimentación, no disfrutan de su cuerpo, de su belleza y de la
comida.
Tampoco es cierto, que no importa cuantas
pesas si soy una buena persona.
Hoy en día hay una tendencia, uno lo
ve reflejado en las modelos gordas que alientan a estar bien interiormente para
lograr los sueños. Ahora bien, el sobrepeso provoca muchas enfermedad y
problemas de salud, como es la diabetes, problemas de rodilla, de espalda, y
podríamos seguir enumerando.
Al tener que preparar comida sana a mi bebé
empecé tomar conciencia como me
alimentaba incorrectamente, cuantas comidas hacía con productos procesados, como la milanesa de
soja. La cantidad de la porción, la falta de actividad física indispensable
para el cuerpo. Aprendí que los carbohidratos son buenos, en su justa medida, y
las verduras se pueden cocinar de manera divertida no solamente en ensalada.
Por eso las animo de salir de
las falsas premisas, de estar flaca y conformarte con un cuerpo que no te gusta.
De saber que estar feliz con tu
cuerpo, es un aprendizaje que lleva tiempo y no hay soluciones mágicas.
Que tenemos que tener tiempo
para hacer actividad física, por lo
menos 3 horas semanales, me vas a decir que de 168 horas que tiene una semana,
no podes aparte 3 horas para actividad física?????? Para cuidarte a vos, para
mimarte a vos. ¿Que la falta tiempo no sea una excusa?
No levantes excusa para no cuidarte Y NO TE QUEDES
ENTRE LA ESPADA Y LA PARED.

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