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Mostrando entradas de 2017
ENTRE LA ESPADA Y LA PARED  En mi niñez,  mis amados compañeros de primaria me bautizaron con el sobrenombre  de huesitos por mi delgadez, yo sentía mucha vergüenza, quería ser más gorda. Recuerdo que tenía 8 años, como explicar a mis compañeros que en mi familia teníamos lo mínimo para alimentarnos en muchas ocasiones cenamos arroz con leche y mi mama estaba todo el día trabajando, tratando de conseguir con mucho esfuerzo  el dinero para mantenernos. Mi mamá costurera, un oficio negrero, trabajaba en casa para cuidarnos. Yo la veia todo el día en su máquina de coser. Los  empleadores que tuvo  ninguno registro la relación de trabajo durante mi niñez, y mi pobre madre ignoraba que podía reclamar sus derechos . Ella trabajaba a veces de  sol a sol para entregar su trabajo y cobrar, porque sin esa plata no comíamos. Es increíble como un apodo te marca en la vida, en mi caso omití al espejo. Para mí la delgadez se convirtió sinónimo de pobreza. ...
Una mujer o varias dentro de ella. Hoy termine de leer Evocación donde Aleida March retrata su vida con el Che Guevara. Veo en ella la necesidad de cumplir con roles que le fuera asignados y a la vez ser la princesa que va en busca del amor de su vida. Muchas mujeres buscamos tener un amor que atraviesa el corazón tan profundo que sabe que no va haber otro más, que los otros serán diferentes no menos importantes, pero no igual. Hay cosas que nos marcan y deja su huella para toda la vida. Aleida, en una época que la mujer luchaba por conquistar derechos, asumió diferentes roles en compañía de su amor. Guerrillera, ya que añoraba libertad y justicia social. Una estudiante empedernida, donde su conocimiento no la detenían para adquirir nuevos y usarlo para la revolución, por muchos años, ad honorem. Las cosas espirituales son invisibles a nuestros ojos, son las cosas que llenan nuestras almas, y un compañero que siempre la alentó en seguir perfeccionándose aun criando sola a sus...